¿Por qué no decirnos cosas buenas?

 

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

¿POR QUÉ NO DECIRNOS COSAS BUENAS?

Son muchas las veces que mis pacientes vienen a consulta y, cuando les pregunto por algo que valoren de si mismos o que crean que se les da bien me dicen que qué vergüenza les da verbalizarlo, o me dan argumentos para matizar que es algo que alguna vez les han dicho, como suavizando el hecho de que ellos lo pudiesen llegar a pensar.

Ante estas situaciones yo siempre siempre salgo con el mismo discurso: de manera histórica y cultural nos han enseñado a que si decimos algo negativo sobre nosotros mismos, como que somos tontos, la gente tiende a acogernos y tranquilizarnos, diciéndonos, por ejemplo, que eso no es así, que solo ha sido un error.

En cambio, cuando decimos algo positivo sobre nosotros mismos, o una cualidad personal que destacaríamos, el comentario siempre tiende a ser “que flipado eres”, “no tienes abuela” o “te lo tienes creído”.

Lo que trato de decirle a mis pacientes es que, reconocernos las cosas que hacemos bien es algo necesario, ya que, al fin y al cabo, es algo que sentimos de esa forma y negarlo no es positivo para nosotros. Todo esto, sin caer en la arrogancia o desconsideración, claro. No es lo mismo decir “se me da muy bien pintar” que decir “soy el mejor pintor”, pero es muy importante que identifiquemos y que reconozcamos nuestras cualidades positivas, aquello que nos gusta, y lo que consideramos que se nos da bien, y que podamos decirlo en voz alta.

Ahora te propongo que hagas una lista (da igual lo corta o larga que sea), y escribas aquellas cosas positivas que consideres de ti, o algo en lo que te consideres bueno. Recuerda que, cuando digo que eres bueno no quiero decir que seas el mejor que conoces.

Añadir que probablemente, y eso me dice la experiencia, en ese listado, características que ellos consideran defectos y por tanto han excluido, son en realidad virtudes (perfeccionista, sentimental, práctico, sincero….).


AUTOESTIMA

cuida tu autoestima como cuidas tu cuerpo

"Amarse a uno mismo 
es el comienzo de una aventura
que dura toda la vida"

Oscar Wilde 

La autoestima supone respetarnos como personas, cuidarnos, querernos, intentar cada día estar más satisfechos con nosotros mismos.

Sin embargo muchas personas manifiestan tener una autoestima baja, como si fuera un rasgo inmodificable. Este tipo de respuesta de indefensión hacia una parte de su personalidad que no les gustara, les hace sentirse infelices, inferiores, incapaces. Una baja autoestima, sentirse inferior a los demás es una fuente de sufrimiento que toda persona debería de trabajar.

CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA


1. Convierte lo negativo en positivo: Intenta pensar en positivo, incluso aquello que a priori crees que no tiene solución
Pensamientos negativos
"No hables"
"¡No puedo hacer nada!"
"No esperes demasiado"
"No soy suficientemente bueno"
Pensamientos alternativos
"Tengo cosas importantes que decir"
"Tengo éxito cuando me lo propongo"
"Haré realidad mis sueños"
"¡Soy bueno!"
2. No generalizarComo ya hemos dicho, no generalizar a partir de las experiencias negativas que podamos tener en ciertos ámbitos de nuestra vida. Debemos aceptar que podemos haber tenido fallos en ciertos aspectos; pero esto no quiere decir que en general y en todos los aspectos de nuestra vida seamos “desastrosos”.
3. Centrarnos en lo positivoEn conexión con lo anterior, debemos acostumbrarnos a observar las características buenas que tenemos. Todos tenemos algo bueno de lo cual podemos sentirnos orgullosos; debemos apreciarlo y tenerlo en cuenta cuando nos evaluemos a nosotros mismos.
4. Hacernos conscientes de los logros o éxitosUna forma de mejorar nuestra imagen relacionada con ese “observar lo bueno” consiste en hacernos conscientes de los logros o éxitos que tuvimos en el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro. Pida a los alumnos/as que piensen en el mayor éxito que han tenido durante el pasado año. Dígales que todos debemos reconocer en nosotros la capacidad de hacer cosas bien en determinados ámbitos de nuestra vida y que debemos esforzarnos por lograr los éxitos que deseamos para el futuro.
5. No compararseTodas las personas somos diferentes; todos tenemos cualidades positivas y negativas. Aunque nos veamos “peores” que otros en algunas cuestiones, seguramente seremos “mejores” en otras; por tanto, no tiene sentido que nos comparemos ni que, nos sintamos “inferiores” a otras personas.
6. Confiar en nosotros mismosConfiar en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en nuestras opiniones. Actuar siempre de acuerdo a lo que pensamos y sentimos, sin preocuparse excesivamente por la aprobación de los demás.
7. Aceptarnos a nosotros mismosEs fundamental que siempre nos aceptemos. Debemos aceptar que, con nuestras cualidades y defectos, somos, ante todo, personas importantes y valiosas.
8. Esforzarnos para mejorarUna buena forma de mejorar la autoestima es tratar de superarnos en aquellos aspectos de nosotros mismos con los que no estemos satisfechos, cambiar esos aspectos que deseamos mejorar. Para ello es útil que identifiquemos qué es lo que nos gustaría cambiar de nosotros mismos o qué nos gustaría lograr, luego debemos establecer metas a conseguir y esforzarnos por llevar a cabo esos cambios.

LA SUSCEPTIBILIDAD TE IMPIDE SER FELIZ

susceptibilidad y baja autoestima van unidos de la mano
¿Pueden ser las personas susceptibles felices? Tal vez en alguna Corte de "esas que cortaban cabezas a los súbditos", si, porque desde luego el Monarca no admitía la contradicción ni que se pusieran en duda sus decisiones o se contradijeran los deseos.

Las personas susceptibles tienen una baja tolerancia a la frustración y sesgan la información contradictoria con sus propios deseos como intentos de llevares la contraria o boicotearles.

La capacidad de autocrítica o el desarrollo de la empatía no figuran entre sus cualidades fundamentales, ya que basan su vida en lo que ellos quieren y necesitan, y cuando no son saciadas sus necesidades, consideran que han sido heridos.


El susceptible sufre, porque es incapaz de comprender que sus derechos llegan sólo hasta donde empiezan los derechos de los demás, y que en ocasiones sus demandas no pueden ser aceptadas por falta de posibilidad o de ganas (que el resto del mundo también tiene sus propios afanes).

Ese mundo agrio, en el que siempre están sufriendo las afrentas del prójimo, sesgando la información para confirmar "que el mundo está contra ellos", les hace perderse maravillosas oportunidades de disfrutar de los momentos y las personas, aislándose y en muchas ocasiones, siendo aislados por el resto, incapaces de relacionarse sin naturalidad, con pies de plomo ante una caja de bombas que puede sentirse herido por cualquier cosa sin importancia.

El susceptible se siente inseguro, se juzga negativamente de forma permanente y es incapaz de ver a los demás como personas sanas, que a veces bromean o simplemente no contestan a una pregunta porque no estaban atentos.
Les encanta felicitar en los cumpleaños, tener detalles, llevar una vida social puntillosamente anotada y recordada, no tanto por el placer de hacerlos, sino por tener la oportunidad de echar en cara la falta de reciprocidad: no pasan una.
Llega un momento que el susceptible puede cansarse de serlo, bien porque se da cuenta de lo agrio de su carácter, bien porque los demás se han cansado de sus reproches y enfados. 

Para reconducir esta situación hay que trabajar la propia autoestima de la persona y realizar una reestructuración cognitiva: analizar cómo procesa la información, eliminando los sesgos negativos que pueblan sus pensamientos y que les hace sentirse vejados sin motivo.

Se trabaja también el role playing, el análisis de posibles situaciones y el desarrollo de la empatía.

Hacer de un "susceptible" una persona que deja de ver un campo de nardos y ve flores, es un trabajo apasionante, es como enseñar los colores a alguien que sólo veía en blanco y negro.

LA BAJA AUTOESTIMA TAL VEZ DEBERÍA CONSIDERARSE UN TRASTORNO PSICOLÓGICO

Se habla habitualmente de baja autoestima como una justificación a muchos problemas que padece una persona.

La persona cuenta sus problemas y termina diciendo "es que tengo baja autoestima", como si contra eso ya no pudiera luchar, como si tuviera un estigma que hace que su sufrimiento tenga una causa, como el que tiene miopía o una hernia de disco.

La autoestima es el amor que sentimos hacia nosotros mismos, nuestra valoración, nuestro autoconcepto, nuestro reconocimiento de carencias pero también de cualidades, y tenemos que potenciarlo, ser objetivos en nuestra valoración para poder luchar contra lo que nos frena de nosotros mismos.

"Tengo baja autoestima" y "merezco compasión" suelen venir de la mano, y esto no es así. La baja autoestima se trabaja hasta que la persona se sitúe en un lugar de autoconocimiento que le permita sentirse confortable en el mundo, sin renunciar a nada de ante mano, sin sentirse inferior al que lucha, sin haber iniciado él mismo ninguna lucha.

Muchos problemas que se tratan en una consulta psicológica tienen como raíz la baja autoestima: sensación de impotencia, procrastinación, inseguridad para tomar decisiones, falta de asertividad, relaciones sentimentales nocivas, conductas promiscuas o infidelidades, problemas de conducta en la infancia, fracaso escolar, aislamiento social....

Sí, he hablado de infidelidades y de promiscuidad en personas de baja autoestima, y muchas personas pueden pensar: si tienes baja autoestima no tendrás relaciones sentimentales. En realidad es todo lo contrario: "como yo no me quiero, en el momento en que alguien muestra interés por mi me vuelco en esa relación, no pienso en lo que realmente quiero, sólo me importa que alguien me valore".

A nivel de infidelidad es muy frecuente que la persona inicie una relación porque la "tercera persona" le esté regalando el oído o haciéndole sentir especial. No valora sus propios sentimientos, no es capaz de discernir si es realmente lo que desea, simplemente sentirse especial le hace elevar (de forma irreal) su propia autovaloración. Los resultados suelen ser nefastos, como un bucle de autodestrucción.

Una persona con baja autoestima suele presentar problemas de asertividad, muestran una actitud pasiva por miedo a no ser aceptados, no consideran que sus deseos, gustos u opiniones merezcan el mismo respeto que lo de los demás, y se muestran débiles y frecuentemente resentidos con el mundo.

En los niños la baja autoestima se suele mostrar bajo conductas disruptivas, suelen ser los payasos de la clase (si los demás se ríen es que me aceptan) sin pensar en que en estos casos no se están riendo con ellos sino de ellos, algo realmente triste.

La autoestima se trabaja. Desde el corazón, sin victimismos, con el convencimiento de que "nadie es más que nadie" y que todos tenemos cosas estupendas que tenemos que conservar y defectos sobre los que tenemos que trabajar, sin considerar que es una situación inamovible.

Una persona que mejora su autoestima desde dentro, se siente segura de sus decisiones, crece ante los fracasos analizando las causas, buscando soluciones y asumiendo que no se puede ser siempre el mejor en todos los aspectos, pero sobretodo entendiendo que el respeto hacia uno mismo es la base de la serenidad y que nunca debemos hacer cosas que no queremos por sentirnos queridos: el respeto y el cariño real debe surgir sobre el conocimiento de cada uno como es, no de una máscara con un interior abrumado.





FALTA DE AUTOESTIMA: SE TOMA COMO UN FACTOR CUANDO ES UNA CAUSA

Es bastante habitual que las personas acudan a consulta por algún problema como ansiedad, problemas de pareja, dificultades de relación, etc, y durante la evaluación nos encontremos con un problema de base: la falta de autoestima.
Estas personas suelen tomar su problema de autoestima como un rasgo de personalidad, algo intrínseco y con lo que tienen que vivir, como si fuera algo inmodificable. Es necesario en muchos casos, comenzar el tratamiento atendiendo a este factor como un potente mediador en el resto de los problemas de las personas.

El hecho de que la falta de autoestima se geste, en muchísimos casos, desde la infancia, no debe restar importancia al problema, ya que muchas decisiones personales y la forma en que nos relacionamos e interpretamos el mundo, pasan por nuestra propia posición en la situación, de forma que si la autoestima es baja, la persona tenderá a pensar que "tiene lo que se merece", que es inútil luchar por mejorar las cosas o que no es digno de tener un futuro mejor.

Entre los problemas en los que se suele detectar una baja autoestima están:



- Problemas de ansiedad (especialmente fobia social)
- Abuso de sustancias
- Dificultad en la solución de problemas
- Celos patológicos
- Problemas de relación
- Fallos en el sistema de socialización de la persona (retraimiento social)
- Falta de asertividad 
- Dependencia emocional

Es por ello que en muchas ocasiones, es importante trabajar la autoestima de la persona, modificando sus creencias erróneas sobre si misma para que puedan enfrentarse a los problemas del día a día, mirándolos de frente y no desde abajo.

EL PERFECCIONISMO PUEDE VOLVERSE EN CONTRA DE LA AUTOESTIMA

¿QUÉ ES EL PERFECCIONISMO?

Una persona perfeccionista se caracteriza por:

. Aspirar a metas muy altas, las más altas, incluso si son extremadamente complicadas. No atiende a circunstancias que pueden hacerle no ser capaz de llegar a conseguir esa meta.

. Hace depender su valía personal exclusivamente de su capacidad para lograr los mejores resultados

. Experimenta consecuencias negativos si no los alcanza, atendiendo a razones como que “debería” haber sido capaz, minando su propia autoestima.

CAUSAS DEL PERFECCIONISMO

  • Una alta exigencia en la infancia, cuando los padres reconocen a sus hijos solo por lo que hacen bien les enseñan a sus hijos a tener una autoestima condicionada al logro. Fracasar es una tarea significa ser un inútil.
  • Haber sufrido algún tipo de abandono o haberse sentido abandonado en la infancia.
  • Padres perfeccionistas, cuando somos niños, nuestros padres son nuestro modelo a seguir y aprendemos de ellos.
  • Abusos físicos y psicológicos en familias desestructuradas también pueden dar lugar a perfeccionismo ya que el niño, al haber vivido este tipo de circunstancias, tratan de contrarrestarlas aprendiendo a llevar una vida rígida.
  • Baja autoestima y sentimientos de inferioridad puede ocasionar que la persona que los padece tienda a compensar dichos complejos con el perfeccionismo.
Por último, en otras ocasiones, no son solo los padres sino que también son determinantes otras figuras de autoridad como los profesores, los jefes, etc.
Haber tenido padres inmaduros o infantiles hace que muchos niños tengan que madurar antes de tiempo, y suelen ser adultos hiper-responsables y perfeccionistas.

SÍNTOMAS: CÓMO SABER SI ERES PERFECCIONISTA




El perfeccionismo puede elevar nuestros niveles de autoexigencia más allá de lo posible, generando sensaciones de fracaso

Si tienes alguno de los siguientes síntomas, puedes ser demasiado perfeccionista: 

  • Sientes ansiedad y estrés en tu vida diaria. 
  • Eres pesimista. 
  • Intentas controlar todo lo que te rodea. 
  • Te obsesionas demasiado con las cosas. 
  • Te hundes por pequeños fracasos. 
  • Tienes una autoestima condicionada: si triunfas te valoras, si fracasas te desprecias. 
  • Insatisfacción vital, para ti nunca es suficiente. 
  • Te exiges demasiado a ti mismo/a y a los demás. 
  • Te comparas con los demás continuamente. 
  • Trabajas demasiado, no te tomas tiempo para descansar. 
  • Evitas situaciones en las que no te sientes totalmente seguro/a, por ejemplo, dejas de presentarte a un examen en el que no pierdes nada si no lo llevas perfectamente preparado. 
  • Te importa demasiado la opinión que los demás tienen de ti y eso condiciona tu vida. 


AUTOESTIMA Y LA TRAMPA DE LA COMPARACIÓN

Las personas con una baja autoestima tienden a focalizar toda su atención en todos los aspectos negativos de su propia persona y en los aspectos positivos de las otras. Esta forma de "ver el mundo" les produce un gran sufrimiento, ya que siempre se consideran en desventaja con los demás, produciéndose un círculo vicioso de devaluación propia - sobrevaloración ajena - bajada de autoestima.

Una forma de bajar la autoestima es comparándonos con aquello que consideramos mejor de cada persona
Estas personas tienden a compararse de forma constante con los demás. Ven en los otros cualidades utilizando la forma del "pars pro toto" (la parte por el todo), de esta forma, por ejemplo, una chica acomplejada por sus piernas ve a otra chica con piernas bonitas, y ya sólo con eso la considera superior a ella, sin fijarse en otros aspectos físicos o intelectuales de la persona.

De la misma manera minimizan sus cualidades, ya que en ellas no se comparan, dejándolas en un segundo plano o incluso negándolas.

A la hora de trabajar con las personas que tienen esta forma de compararse con los demás, es importante que aprendan a realizar una valoración realista de las otras personas, como primer paso, no centrándose en un detalle saliente en exclusiva, sino en el conjunto de la persona. 

Es importante también que exploren sus propias cualidades y se hagan conscientes de ellas.

Mediante técnicas de reestructuración cognitiva aplicadas a este tipo de distorsiones, se reconduce a la persona a ir potenciando sus cualidades, manejando lo que consideran sus puntos débiles, ya que en ocasiones se rinden antes de iniciar una lucha de superación, e ir paulatinamente descentrándoles del hábito de la comparación, una vez que descubren que este tipo de comparaciones es un trampa psicológica, al sobrevalorar los aspectos de otras personas simplemente por un detalle.